jueves, 6 de septiembre de 2012

Ya no sabia que hacer, estaba cansada de luchar contra la nada, de que nadie quiera entenderla, de que la ignoren, de que este allí pero no la vean, que sea una mas entre la multitud. De que la llamen fea, gorda, estúpida.
Estaba cansada de vivir así, a veces hasta consideraba la dulce y tentadora opción del suicidio. Si total que sentido tenia seguir viviendo en un mundo en el cual a nadie le interesa que sigas ahí. Para que seguir luchando por algo que jamás tuvo ni tendrá un porque. Porque? Nunca encontró la respuesta a esa pregunta.
Estaba perdida en un mundo en el cual nadie vale nada y nadie valora nada. Solo veía un mundo sin vida, sin color, sin razón de ser. Un lugar en el que jamás encajaría, ni seria aceptada. 
Ya no tenia alternativas, no tenia una justificación para seguir respirando, total a quien le influenciaria una muerte mas en esta gran ciudad.
Y así fue como decidió dejarse llevar por la tentación de lo prohibido y atarse a la oscuridad eterna. Se encerró en su pequeño y oscuro baño, como ya había hecho otras veces, pero esta vez no volvería a salir. 
Rompió el espejo, tomo un pedazo y lo contemplo. Vio su reflejo y se odio mas que nunca. Estaba decidida, la situación no daba para mas. Tajeo todo su cuerpo, la cálida sangre caía por su cuerpo desnudo. 
Debilitada callo al suelo en busca de descanso. Estuvo horas agonizando, sufriendo cada minuto.
Nadie notaba su falta, hasta que su madre fue en su búsqueda. La encontró tendida en el suelo, fría como el mármol.
Cuando ya no estaba allí las personas que vivían a su alrededor se dieron cuenta de ella no era una mas, si no alguien importante la cual ya no existía.

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