miércoles, 27 de noviembre de 2013

"Cuantas veces me he caído a lo largo de esta vida y he aprendido a levantarme en esa eterna caída"
Que difícil es escuchar una canción que te recuerda cosas que no queres traer a tu mente. En eso se basaba mi vida, es esconder en el rincón mas oscuro de mi ser todo lo que me dolía, pero al fin y al cabo ¿no es eso lo que todos hacen?. Se escabullan en cosas que uno piensan que son cotidianas aunque otros terminamos en cosas que jamas pensamos que íbamos a terminar. Y así es como comenzó todo.
Uno anda por la vida probando cosas nuevas, teniendo experiencias increíbles y viviendo en el recuerdo de esta misma. Pero la mía era simplemente aburrida, nada interesante, ni pareja, ni días increíbles. Solo me resignaba a ir a la escuela, encerrarme en mi casa, comer, escuchar música, dormir y hasta ahí. Ademas jamas se me había pasado por la mente que ese "mundo" iba a ser compatible conmigo, así que prefería meterme en mi frasco y hacer como que no me importaba. Y realmente no lo tenia en cuenta.
El tiempo pasaba y mi cajita de cristal estaba cada día mas cerrada y a la vez, mas frágil. Seguía en mi planeta de que "nada me importa, nada me influye, miren para otro lado". Digamos que esto era lo que me funcionaba en ese entonces y nadie me molestaba. Yo seguía mi vida, los demás la suya y todos contentos ¿no?.
Pero en realidad no era tan así, con el correr del tiempo me empece a dar cuenta que todo lo que yo pensaba que no me influía fue lo que iba rompiendo mi coraza, hasta que un día no aguanto y se rompió. Y ahí, realmente puedo decir que nunca había sentido tanto miedo. Ese terror que te hace dar escalofríos, que te paraliza. Claramente que esto no se dio de golpe, ni duro unas horas. Ésto duro meses, interminables meses que cada día eran mas oscuros.
Mi vida comenzaba a apagarse, a perder sentido, nada parecía tener el significado que tenia antes. Eran todos desconocidos, o quizás era yo la extraña en ese mundo que me era tan familiar. Empece a desbordarme de cosas que antes simplemente no las tenia en cuenta. Mi vida era un desastre y lo único que hacia era quedarme sentada y ver como corrían los días.
No quería vivir, y no es exageración. Realmente vivía con ese sentimiento de 'ojala me pase algo malo' porque sabia que por mas miseria que estuviera sucediendo en mi interior, jamas tendría las fuerzas para quitarme la vida. Todos mis sueños, todas mis ilusiones estaban rotas. Eran los cristales de mi cajita protectora, la cual ahora estaba en suelo. Pedazos de vida los cuales me comía y me lastimaban por dentro.
Entonces ahí fue cuando mi alma se volvió oscura como la noche. Lo único que hacia era llorar y llorar, lamentándome el no ser flaca y el estar rodeada de tanta gente basura. Mi odio fue creciendo desde lo mas profundo de mi ser, cada dia un poquito mas, llegue a tal punto en el que mirarme un espejo era toda una tortura. Deje de salir y hasta de las cosas mas simples como comprarme ropa porque cada vez que me metía en un vestidor, me sacaba la ropa y me miraba en ese "gran" espejo, me daban unas ganas de morir que nadie se hubiera podido imaginar. Hay almas que son carcomidas por gusanos. Desfallecen, mientras los cuerpos siguen respirando y andando sin saber a donde llegar.
Y así iba yo, arrastrando mi alma, viviendo sin vivir. Estaba tan vacía, tan llena de nada, y era la misma nada la que me hacia estallar. Nadie podía ver hasta que punto había llegado mi obsesión con mi cuerpo. Me odiaba y nadie podía sacarme de ese sufrimiento eterno.
Pasaron los meses y no encontraba una forma de canalizar mi dolor, todo se estaba volviendo increíblemente insoportable. Cada día lloraba mas, cada día estaba mas perdida. Y ahí fue cuando conocí lo que me llevaría al desastre, a lo que me termino de destruir por completo, a la perdición. Debo reconocer que al principio me dio miedo, y que la primera vez que lo intente casi me desmayo, pero cuando le encontré la vuelta simplemente se me convirtió en una adicción. Toda esa sangre saliendo de mi, todas esas marcas que relataban una historia que con palabras no podía contar. Era hermoso sentir como todo lo que me estaba matando internamente salia y se curaba en una simple lastimadura. Empece con unos cortes rápidos y poco profundos, casi ni se notaban y era como la misma nada. Pero con el correr del tiempo se hicieron mas lentos y mas profundos, y allí era cuando sentía placer. Es increíble pensar que algo tan hiriente me hacia olvidar de mis problemas y encima me gustaba. Para mi en ese entonces era mi forma de sacar todo lo que tenia adentro, de "castigarme" por todo lo malo que le mostraba al mundo, porque... ¿Quien era yo para hacer que las personas se sientan disgustadas al verme?
Hoy en día no creo que haya sido un error porque en su momento fue mi única salvación y cada vez que veo alguna cicatriz se que eso es a lo que no quiero volver. Aunque por su parte cada vez que las veo me agarra un sentimiento de tristeza inmenso porque simplemente arruine mi piel y parte de mi vida, la cual podría haber disfrutado haciendo lo que me gusta hacer.
Y otra cosa que me tortura es que se que cada vez que las cosas se desborden y yo no las pueda solucionar voy a volver a eso, porque es mi forma. Por mas que no quiera, por mas que me resista y tenga mis razones para no hacerlo, siempre vuelvo. En esto me siento identificada con una persona que sale de rehabilitación, lo superas pero la adicción siempre esta en un rincón esperándote.