martes, 7 de enero de 2014

DÍA 3
Me estoy leyendo y me estoy volviendo ocasionalmente loca. Siento que todo en mi vida se esta derrumbando de a poco, lo se, pero no puedo hacer nada para solucionarlo. Solo me quedo mirando, observando, viendo como todo lo que algún día creí que era mio se va.
Todo tiene su final, ¿no? mentira, en mi vida nada tiene un final. Son miles de heridas abiertas, expuestas a que alguien venga, me las toque y las haga sangrar mas lo que ya lo hacen. Se suponía que quería empezar de nuevo pero con tanto camino roto atrás es casi imposible, doy un paso y después retrocedo diez. Esto no es vida.
Necesito mi espacio, necesito bailar para descargarme y ahora ni eso puedo. Necesito volver a ser la que era a principios del año pasado, esa mina que se comía el mundo y que nada le importaba, esa que era inmensamente feliz por el solo hecho de que el sol saliera una vez mas. ¿Que me paso? ¿Por que me volví a perder?
Y volvemos otra vez a esta adicción, una dosis de dolor, una dosis de lagrimas y una sobredosis de cuchillas cayendo desde el cielo. El adicto supera la adicción pero jamas se cura, siempre esta la tentación de volver a encontrarla, de volver a caer. Y acá estamos al borde del abismo, al borde de lo prohibido. Seria inútil tratar de explicarle a alguien el porque de ese placer, generalmente las personas huyen del dolor pero ¿yo?, yo lo busco. Me gusta y es tan pero tan enfermante, en especial las consecuencias que uno tiene en búsqueda de llenar ese placer. Maldigo el día en que lo probé y le encontré la vuelta. Digamos que soporto mejor el dolor físico que a mi cabeza torturándome constantemente.
Mi vida es una constante obsesión, con todo. Ojala que la vida no me descubra en medio de mi ritual de la agonía y el dolor placentero porque no voy a terminar bien. Estoy segura de que si alguien lee estas lineas va a replantearse el estar cerca mio, ¿a que clase de persona le gustar infligirse dolor?
Quiero que pase este maldito verano y volver al invierno donde las cicatrices no se ven y mi vida es mas fácil, porque por mas de que no me pregunten yo se que las ven, yo se que son conscientes. Estoy en abstinencia de mi tortura diaria y todo se me hace el doble de difícil.
Espero que en algún momento todo esto, esto que hoy llamo mi vida, cambie y se vuelva un poco mas agradable.
Sigo sin llorar.

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