lunes, 4 de agosto de 2014

DIA 25
Y acá estamos una vez más, un domingo 3 de agosto cuando la noche recién esta empezando. Son las 23:34 y seguramente cuando vuelva a mirar el reloj este momento, esta hora llena de minutos que a la vez se nutre de segundos, habrá pasado.
Es un invierno extraño, lleno de días calurosos y lleno de confusiones. Cambios, cambios abruptos pero sin embargo con un gusto a cotidiano. Y sí, efectivamente luego de echarle un vistazo al reloj comprobamos que dos minutos transcurrieron y ni siquiera escribí más de diez líneas.
Acá estoy, con diecisiete años casi dieciocho, en el año 2014 y el cuál ni siquiera sabemos si es ese pero nos convencemos de que es así. Aceptamos lo establecido y por nada del mundo lo cuestionamos, ¿de qué me serviría?. Absoluta pérdida de tiempo, ¡adelante!¡Sigamos sin pensar, sin cuestionar!
Y si buscáramos un beneficio de no pensar, de no cuestionar podría sacar una larga lista. ¡A qué delirios y qué problemas me ha llevado eso de andar buscándole una justificación a las cosas!
La lista de cuestionamientos empieza con la clásica de ¿Por qué nací así y no de otra manera?. Por supuesto que acá nuevamente podemos decir muchas cosas según quien responda. Unos dirán "porque Dios te hizo así querida, amate porque Él te ama", "es tu decisión muchacha, vos decidís que comer, si cuidarte o no, lo que sea que seas fue TU decisión" o por último mi preferida "naciste con esa contextura mi vida, es lo que te tocó". ¡Ay pero que graciosa que es la gente! ¿Es lo que te tocó? ¿En serio me tengo que conformar porque "es lo que me tocó"? Claramente las personas están acostumbradas a quedarse con lo que "la suerte les pone en el camino" y no buscar algo mejor; lo mío se paso de buscar algo más bueno pero digamos que básicamente empezó por una motivación hacia una mejora.
Mejora que se convirtió en una severa obsesión de la cual no puedo salir, con la cual estoy completamente involucrada.
Si vamos a realidad, ¿cómo no detestar mi cuerpo y mi alma? Ante todo verme es casi lo más espantoso que puede existir. Piernas, brazos, torso, cara, todo con grasa excedente. ¿Cómo no detestarme cuando tengo que pedirme la talla más grande y que en la mayoría de los locales no hay? ¿Cómo no querer morirme si cada vez que me quiero poner algo parezco un animal a punto de reventar?
Estoy agotada de escuchar estupideces como las de "aceptate como sos", ¡estúpido!. Esa frase de mierda solo podría salir de alguien que a) se conforma con lo que tiene b) no sufre de ningún disgusto físico. ¿Cómo aceptar que cada vez que voy a salir voy a tener que aguantarme las miradas de los demás cuestionando lo que me puse y cómo me queda?
Mirarme al espejo lo podría considerar como algo de riesgo por el simple hecho de que cada vez que lo hago me dan unos impulsos imparables de querer arrancarme la piel a cuchillazos. Y es que son tan fuertes las ganas que me dan que hay días, como el de hoy, en el que no puedo simplemente ignorarlas. Tengo que ceder al deseo y cumplir con el ritual del odio para agregar una colección más de cicatrices al museo del horror.
Mientras tanto me dedico a ocultar las heridas porque grave error sería que alguien las descubriera, quizás este enferma de la cabeza pero esta es mi única manera de sanar momentáneamente.

But just for tonight, hold on.

No hay comentarios:

Publicar un comentario