lunes, 5 de enero de 2015

DIA 28
2015, otro año más pero sin embargo un poco diferente. Me atrevo a decirme que no tengo planes y esperanzas pero sería una mentira profunda y cruel. Es cierto que encaro estos nuevos 365 días de otra manera pero con la vieja de victoria mirandome desde lejos, expectante a cualquier error o alguna comisura por la cuál pueda volver a hacerse presente.
El año que pasó me dejo muchas lecciones de vida, dolorosas pero al fin al cabo son una forma de crecer. Pude vivir en carne viva la frase tan reconocida de "los amigos no son para siempre". La cuál por tanto tiempo critique y al fin de cuentas la termine llevando en mi piel. Es triste pensar que todo lo construido durante años, donde las risas y los llantos no faltaron, se derrumbó. La pérdida de confianza tiene un sabor profundamente amargo y a veces se torna extrañamente difícil el no tener a nadie.
Cada momento en el que vuelvo a este espacio de escritura puedo comprender lo tirante que es mi vida, y no digo fue porque sigo transitandola de esa manera. Vivo el hoy con pequeñas cargas del pasado, hay fantasmas que siento que nunca van a abandonarme. Casi que puedo afirmar que me acostumbre a oír sus voces, a sentir sus garras tratando de desgarrar mi piel. Es una pena no poder librarme de esta cargar, el hecho de no superarlo y dejarlo atrás. Todo sucede en períodos, hay lagunas, en las que ni se asoman a mi insaciable mente y hay noches en las que no puedo consiliar el sueño debido a los terribles festines que se dan con mis tristes pensamientos. Gracias a esas hermosas y maravillosas casualidades de la vida pude toparme con alguien que sin saberlo iba a cambiar mi todo, aunque todavía me cuesta asimilar que una persona tan perfecta frente a mis ojos pueda querer amarme [estando tan rota]. La miro, siento su amor y no puedo desear más nada que una vida entera junto a ella.

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